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TARDE DE EXPECTACIÓN… LA ANTERIOR MEJOR.
Se
cuenta por ahí que la corrida de la temporada es mañana...pero
puede ser que haya sido esta tarde, un día antes, porque pase
lo que pase el día después, haberse perdido el día antes es de
muy mal gusto porque Perera ha firmado una tarde cumbre hoy en
El Puerto, difícilmente superable. La portentosa veteranía de
El Juli, la esencia de Manzanares y la apabullante supremacía
de Perera han sido los ingredientes de una tarde imborrable.
Los tres han apurado hasta los últimos resquicios de una
manejable corrida de Santiago Domecq.
Lo
de Perera es ya punto y aparte. Con su primero, un animal de
poco fuelle, con paciencia, apuró las pocas embestidas del
toro para después acortar las distancias y sobre todo recetar
una gran estocada cortando así su primera oreja. En el sexto,
el más feo, pero no menos agresivo de la tarde, ha sido capaz
de construir una faena inimaginable al inicio del trasteo. La
solución siempre está al otro lado de la delgada línea roja, y
Perera sin dudar un sólo instante, invadió el terreno donde
embisten los toros, donde el malo parece bueno, donde la
tauromaquia se hace milagro y sobre todo cuando cruje la plaza
entera envuelta en un tremendo sentimiento de felicidad.
Inconfundible sensación esas palmas por bulerías desatadas por
la inusitada tauromaquia del extremeño. Otro estoconazo y dos
orejas (la segunda justita creo).
La
faena más artística llevó la firma de José María Manzanares
que ha sorteado un ejemplar premiado con la vuelta al ruedo al
que ha cuajado muletazos de gran calibre dentro de una labor
en la que ha derramado la esencia de su tauromaquia con el
público portuense volcado. Al quinto, más complicado, fue
capaz de llevar para delante la embestida de su oponente para
interpretar su tauromaquia cara.
El
Juli por su parte ha cortado una oreja a un animal con mucho
que torear después de una faena de poder a poder rematada de
una gran estocada, mientras en el cuarto estructuró una faena
inteligente rematada de otra gran estocada que le sirvió para
salir a hombros (justitas también las dos orejas) junto a sus
compañeros.
DON
PICO.
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